jueves, 22 de noviembre de 2012



viernes, 28 de septiembre de 2012

jueves, 20 de septiembre de 2012

Hola, amig@s, aquí os presentamos nuestra nueva creación: Seres Extraordinarios, unas viñetas creadas por Iñaki Herrero y Ricardo Montes de Oca. Esperamos que os gusten, sobre todo porque vais a tener que aguantarnos cada semana. Un abrazo extraordinario.


Iñaki y Ricardo



sábado, 14 de julio de 2012

109. Que se jodan

        Hay que reconocer que el PP es el partido que mejor representa a la mayoría del pueblo español. En él encontramos las dos características básicas del discurrir democrático de este país: la imbecilidad y la sinvergonzonería, esta última también llamada corrupción cuando un juez tiene los santos bemoles de condenar a un destacado pepero (cuando lo dejan y no lo inhabilitan, como a Garzón). No es que todo el PP sea así, no es que sólo el PP sea así, pero los genes se notan y la ausencia de complejos más todavía, y ahí, los amigos neoliberales del PSOE se acercan pero aún no llegan.
        Luego, la mezquindad del pueblo español y los millones de esclavos que habitan en la España de hoy, fieles herederos de los que gritaron el ¡Vivan las cadenas! a Fernando VII, hacen el resto. Son imbéciles y sinvergüenzas, y esclavos y no señores del poder. En la misma posición que sus jefes y amos se comportarían de igual manera o incluso peor. ¿¡Cómo no lo van a hacer!? ¿Acaso leen u observan para tener buenas referencias vitales? La única referencia que tienen son la televisión y la gente como ellos; allí donde llegan varios españoles lo primero en lo que piensan es en irse sin pagar, ganar sin trabajar y putear al prójimo sin que les partan la boca.
         Así que ya basta de rasgarse las vestiduras por la gentucilla como Montoro, De Guindos o Sáenz de Santamaría; basta ya de señalar con el dedo a la niña de Fabra por gritar en el Congreso a los parados “¡Que se jodan!” cuando el medio lerdo de Mariano anuncia los recortes en las prestaciones por el desempleo. ¿De verdad esperamos unas lágrimas en sus semblantes? ¿El rictus atormentado de una persona sensible como la ministra italiana de trabajo? ¿Cuándo el amo se ha preocupado por haber humillado a los esclavos si eso es precisamente lo que se espera de él? ¿Cómo nuestro Estado del Bienestar iba a perdurar si éramos españoles quienes lo manteníamos? ¿Cómo quieren revitalizar una economía con sueldos de 700 pavos? ¿Cómo la CEOE y los jefecillos políticos quieren aprovecharse de los demás si se han cargado la clase media que los sustentaba? ¿Cómo confiar en la recuperación de este país si se prescinde de una política fiscal decente de exigir también y sobre todo al que más tiene? ¿Y los funcionarios? ¿Acaso ha cumplido la mayoría? ¿Han trabajado? ¿Y los empresarios? ¿Han practicado una política de recursos humanos más allá del “yo tengo un primo…”?
        Intentar la liberación de los esclavos cuando estos se sienten y se comportan como tales es perder el tiempo en el mejor de los casos. En el peor, al libertador lo venden a los nuevos amos o lo traicionan de cualquier manera. Así que la única solución lúcida es cambiar a los amos actuales por los burócratas de Bruselas, igualmente nefastos para nuestro país, pero al menos son más racionales y menos mierdas.
        Cada día vale más la pena irse a vivir a suelos más decentes como el francés o el inglés. En el suelo patrio se sigue practicando el viejo lema español: “Al amigo ponle el culo, al enemigo dale por el culo, y al indiferente se le aplique la legislación vigente”.
        España.

  

martes, 12 de junio de 2012

108. Cuando Papá nos quite las tijeras 

        Antes de que terminara la 2ª Guerra Mundial y cuando la derrota del III Reich era ya inminente, americanos y soviéticos acordaron en Yalta que Europa no iba a volver a desencadenar un nuevo conflicto bélico, y para ello nada mejor que desarmar al niño bravucón e irresponsable que era el Viejo Continente. El riesgo de que una nueva guerra en Europa a 20 años vista volviera a involucrar al resto de naciones era inasumible para los nuevos amos del cotarro. Así que aparte de crear la ONU, decidieron impedir que Alemania volviera a convertirse en una potencia militar, contando, además, con que Francia y Gran Bretaña delegarían su ardor guerrero en el primo yanqui de Zumosol.
         El resto no importábamos, éramos sujetos pasivos, y si no, ahí estaban la OTAN y el Pacto de Varsovia para mantener a cada uno en su sitio: enfrentados, sí, pero retenidos por el collar de nuestros amos, como perros que se amenazan sin morderse. Si había que darse hostias se iba uno a Afganistán, a Vietnam o a donde tocara, pero no en Europa. La Guerra de los Balcanes de finales del XX fue el experimento con gaseosa que consintieron los americanos, sabedores de que las burbujas no saldrían de Yugoslavia.
        Desde entonces vivimos mucho mejor (y más años, las balas acortan la esperanza de vida muchísimo), y nuestros líderes políticos se contentaban con aquella mentira de los 80 y 90 (ahora está en desuso), de que Europa podía ser “un enano militar pero era un gigante político”. Menuda gilipollez.
        Ahora, con este terrorismo financiero que está acabando con el modelo de vida occidental (estadounidense, más bien, ya que son los grandes valedores de la clase media), Estados Unidos y Asia se están percatando de que las nuevas tijeras del Viejo Continente se llaman dinero, y no habría problemas para el tío Sam si los alemanes se las clavaran a los españoles o a los griegos en los mismísimos ojos, pero es que la sangre salpica y eso jode bastante: es lo que tiene la globalización.
        La crisis financiera como tal empezó en Estados Unidos, pero cuando llegó el tsunami a Europa, los europeos empezamos a devastar nuestro Estado del Bienestar con metódica precisión, y de entre todos, los españoles fuimos los más competitivos a la hora de cagarla; claro que nadie en Europa se esperaba que los spaniards llegáramos tan lejos (salvo para algunos españoles, claro), tanto, que hasta Merkel y compañía comienzan a comprender que aunque merezcamos ahogarnos en nuestra propia mierda, si lo hacemos, sólo seremos el primer eslabón y ellos el último.
        Cuando esto acabe, lo que quede de Europa no podrá volver a poner en peligro al resto de la economía mundial, hay demasiados habitantes en el mundo como para permitir el dislate. China ya nos configuró el futuro: Europa como un gigantesco parque de atracciones cultural, lleno de edificios bellos… y nada más, un lugar para el turismo. Fuera producción, fuera investigación y desarrollo, adelante con la construcción de nuevas catedrales góticas al estilo Calatrava para atraer al turista japonés, y nuevos estadios y cosos taurinos para macroconciertos del Boss y de Shakira. Eso sí, ni siquiera los griegos o italianos podrán competir con los chiringuitos españoles y sus espectáculos.
        Aquí no hace falta contratar a figurantes para que hagan de piratas.
                      

martes, 22 de mayo de 2012

107. Hablando de hobbits

         No, hombre, no, que para el tiempo que llevo callado tampoco es cuestión de eludir la realidad y refugiarme en la ficción, aunque la segunda da más alegría que la primera, quizás porque los que nos dediquemos a crear historias seamos mejores personas que los que viven de gestionar las vidas ajenas. La mezcla letal de pereza, hartazgo y otros asuntos han hecho que cerrara la Taberna durante unos meses sin previo aviso, y tampoco prometo ahora abrir todas las semanas y mantener cierta regularidad; los caminos de la Taberna, como los de la vida misma, son inescrutables incluso para mí.
        Sí puedo decir en mi descargo que durante esta ausencia, alguno de los otros asuntos que mencionaba consistió en escribir y publicar mi segundo libro: Barén y los pozos infinitos, un libro juvenil de la serie que estoy escribiendo (¡¡ya llevo dos!!). No obstante, sería más falso que el programa electoral del PP si atribuyera a la escritura y publicación de la segunda parte de Barén el hecho de que no haya escrito columna alguna en estos 7 meses: hubo tiempo pero no ganas.
        ¿Por qué?, se preguntaba Mourinho y me pregunto yo. Pues por pesimismo, por hablar de políticos ineptos, sistemas corruptos y Estados de necios. Porque al final, señalar con el dedo a tanto miserable con poder, aunque sea una obligación autoimpuesta, desgasta como la Liga a Guardiola. Porque, en definitiva, contar lo que todos sabemos que va a pasar (bueno, no todos) no impide que el tren descarrile, y uno, que tiene la desgracia de pensar que otra forma de hacer las cosas es posible y beneficiosa para la mayoría, se amarga más de lo razonable por la situación de quiebra económica y emocional del país. No es que sea más patriota que nadie, es que las tijeras de los recortes están acuchillando a la clase empobrecida española, clase a la que pertenezco, como muchos de ustedes.
        Podría optar por otros temas, escribir sobre historias optimistas, ejemplares o, como decía antes, eludir la realidad y hablar de hobbits, elfos y gnomos; pero todo novelista sabe que el buen rollo encandila durante escaso trecho, apenas unos párrafos, y que si la peña te lee, aunque a todos nos gusten los finales felices, es porque va a haber desgracias a punta de pala, mogollón de sangre y malos malísimos que terminarán metiéndose en nuestros sueños para trocarlos por funestas pesadillas. O algo así, tampoco hay que ser tan tremendo.
        Y, además, ¡qué cojones!, escribía eso porque también me gusta mentarle la madre al poderoso, alguna ventaja queda todavía (quizás por poco tiempo) en esta democracia enclenque y pobrecita; antes de que la recorten, la libertad de expresión sigue valiendo y hay que ejercerla.
        Bueno, queridos amig@s, gracias por aguantarme y leerme, y que los elfos y yo estaremos por la Taberna de vez en cuando repartiendo lembas (pan parecido a las tortitas dietéticas de maíz, que no saben a nada pero quitan el hambre, aunque si les echas ketchup ganan bastante, como cualquier cosa a la que le eches ketchup). Puede que la guerra esté perdida, que la derrota sea larga y se cierna sobre nosotros la noche, pero la lucidez también necesita descanso, mañana amanecerá y al menos hay que ganarle alguna batalla al destino.
        Gondor resiste.